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Lorena Franco, exalumna del colegio, segundo puesto en el ranquin de la Sociedad Española de la Excelencia Académica.

 Lo más importante es vivir el presente y ser curioso

 

De obtener el premio extraordinario de fin de carrera en Medicina en la Universidad de Zaragoza en 2020 con un 9,37 de media y acaba de lograr el segundo puesto en el ranquin de la Sociedad Española de la Excelencia Académica (Sedea), que acredita a los mejores graduados del país, en la rama de Ciencias de la Salud y el cuarto en el listado general.

Esos son -hasta ahora- los logros de la zaragozana Lorena Franco, de 25 años, que desde el pasado julio se encuentra en Madrid en su primer año como residente en el Hospital Clínico San Carlos tras elegir la especialidad de neurología.
“De cara a un futuro profesional, me parece importante tener una red de contactos”, apunta esta aragonesa, que se presentó ante la Sedea a título personal.
Para lograr este reconocimiento no solo se tiene en cuenta el expediente académico de los candidatos sino también otros méritos: voluntariado, idiomas, prácticas, formación, etc. En el caso de Franco, el quinto año de carrera estuvo de Erasmus en Munich, domina el inglés, francés y alemán y también habla italiano , ha hecho diferentes actividades de voluntariado (tanto en Alemania como en Zaragoza), toca el piano y desde siempre hace deporte. “Forma parte del eje de mantener la salud tanto física como mental; el deporte es un gran ansiolítico”, indica. Su vocación científica se despertó de la mano de una “buena profesora” de física y química que tenía en el colegio Romareda, donde estudió ; y el referente que “siempre” tiene en mente es su hermano (que también se decantó por las ciencias y trabaja en Munich). ” Decidí Medicina porque me cerraba menos puertas: tienes el ámbito clínico, el docente y el de investigación (que se tendría que fomentar mucho más). A lo largo de la carrera, durante las prácticas, me fui dando cuenta de que estar con los pacientes me da la vida. Acerté de lleno con mi vocación porque me encanta el contacto con ellos y el poder ayudar”, subraya esta joven, primer médico en su famillia.
En cuanto a la especialidad de neurología , siempre le ha apasionado el cerebro y destaca que queda todavía mucho por descubrir. “La salud mental, tal y como dice la OMS, forma parte de la salud en su conjunto. Poca gente va al psicólogo o al psiquiatra cuando lo está pasando mal. Lo primero de todo es desestigmatizar la enfermedad mental y darle la importancia que se merece . Yo el primer mes de residencia necesité la ayuda de una psicólogoca por tanto cambio y no pasa nada”, reconoce. En contacto con pacientes covid en estos meses que lleva en Madrid, Franco ha pasado por medicina interna, urgencias y endocrino. Después lo hará por psiquiatría y cardiología para ya en mayo estar en su especialidad de neurología; y, durante este tiempo, ha estado en contacto con pacientes covid (aunque ninguno grave). ” Hace falta un cambio de estrategia o de paradigma al menos en lo que es la pandemia. Este virus se va a tener que ir equiparando a los respiratorios . Tenemos que aprender a convivir con él y no volver otra vez a encerrarnos. Más allá de la incidencia de casos, tenemos que dar más relevancia a la ocupación de camas y los pacientes que tienen que llegar a las ucis. El que no está ​ vacunado lo pasa mucho peor y tiene mucho más peligro; las vacunas funcionan y hay que vacunarse”, explica.
Por otro lado, esta médico interno residente sostiene que el sistema sanitario español se mantiene por los profesionales que hay. ” Hacen un esfuerzo sobrehumano , y faltan recursos (personal) y contratos, a ser posible dignos. Todos somos muy conscientes de que las condiciones no son las mejores, se podrían mejorar y mucho ; sobre todo en tema de Atención Primaria , en salarios y en las guardias
de 24 horas, que es inhumano.
Quedan muchas mejoras por hacer y me gustaría formar parte de ellas”, dice. También desearía salir fuera de España cuando le toque la hora de la rotación externa (que dura de tres a seis meses y suele hacerse en el último año de mir). Eso sí, querría quedarse a ejercer de neuróloga en nuestro país y no tener que emigrar de forma forzosa, como les ha pasado a otros colegas de profesión. “
No descarto volver a Zaragoza; depende de la vida que tenga cuando acabe la residencia. En verdad, iré donde tenga el trabajo que me interese más “, avanza. Muchos son los que le preguntan cómo ha podido hacer tantas cosas a la vez en tan pocos años y estudiando Medicina.
Su estrategia es clara: vivir el día a día . “Lo más importante de todo es estar en el momento presente y ser curioso. La curiosidad mantiene la pasión y da un sentido a lo que estás haciendo”, sostiene. A ella le ha dado muy buen resultado.
Noticia de Heraldo de Aragón.