Convivencias de 2ºBTO en Monteagudo

Ayer, día 5 de octubre, a eso de las 08:00 (bueno, las 08:30, porque dos se nos durmieron) salíamos los alumnos de 2º BACH, acompañados de nuestros tutores y de Héctor (agustino-recoleto), rumbo al monasterio de Monteagudo para celebrar nuestra Jornada de Convivencias.

Medio dormidos, comenzamos el camino, que estuvo amenizado con música y conversaciones en bajito. Llegamos alrededor de las 09:30 y tras recibir el saludo del prior del convento, P.Fco Javier Jiménez, nos acomodamos en las respectivas salas con nuestros tutores. Comenzamos con una oración en la que se reflexionaba sobre el valor de la amistad y proseguimos con una dinámica en la que empezábamos a hablar de cómo nos sentíamos.

A continuación, llegó el momento de ver el Monasterio y de asistir a un encuentro con los seis novicios que allí se encontraban. El padre Joaquín, muy amablemente, nos habló de San Ezequiel Moreno, que fue prior de este monasterio, de su intensa vida, su dolorosa enfermedad, su muerte y posterior beatificación hasta declararlo Santo. Estuvimos en su celda, todavía se conservan intactos sus enseres personales, su cama, su mesa y su sillón desde donde podía contemplar a su tan querida madre la Virgen del Camino en el altar. Alguno de los novicios nos abrió su corazón y nos contó su historia de cómo le entró la vocación de ser religioso. Fue sorprendente y muy cercana la experiencia.

De allí pasamos a ver el Museo de San Ezequiel y su tumba, sita en una pequeña y acogedora capilla presidida por una escultura del Santo que atrapa la mirada de cualquiera que accede allí. Aquí pudimos coger pulseritas de San Ezequiel, venerado por muchos por ser el protector de los enfermos de cáncer.

Llegó la hora del almuerzo y salimos a jugar un rato a fútbol, frontón, otros directamente a conversar y comentar lo vivido y los más curiosos a ver los campos y huerta que allí tienen. Algunos incluso degustaron los sabrosos higos que había.

Antes de retomar las actividades nuestros tutores nos sorprendieron con una danza contemplativa. Nos enseñaron los pasos y danzamos con una música muy espiritual Turning to peace. Fue un momento especial y realmente divertido una vez que pudimos superar las vergüenzas. Proseguimos con más actividades como el Paseo por el bosque en el que cada uno diseñó su propio árbol donde se reforzaban nuestros puntos fuertes y los demás podían observar y comentar paseando posteriormente.

Tras la hora de la comida, pudimos estar un rato con los novicios jugando a las cartas o conversando con ellos y cerramos nuestras convivencias con una dinámica muy especial El abanico. Un regalo para cada uno de nosotros y nuestro tutores.

Fue una jornada de convivencias especial porque era la primera vez que visitábamos este convento, del que tantas veces habíamos oído hablar, y porque era nuestra última convivencia juntos. Las lágrimas afloraron en varios momentos y los abrazos eran la imagen más frecuente.

Gracias por nuestras últimas convivencias.