Día de convivencias en el Convento Agustino De Monteagudo

Como viene siendo ya habitual, los alumnos y tutores de 2º de Bachillerato del Colegio Romareda AA.RR de Zaragoza vamos a pasar nuestro día de convivencias al convento de Monteagudo.

Al ser su último curso en el colegio, los tutores propusimos hace ya unos años la posibilidad de hacerlas en un lugar especial y emblemático para la Orden y para todos nosotros. Ese lugar es este fantástico convento, que los frailes llaman, Casa-Madre, porque es el eje central, lugar de formación de novicios, y el origen de la comunidad.

Salimos a las 8:10h del Colegio Romareda y emprendimos rumbo a Monteagudo. Llegamos con exquisita puntualidad a las 09:25 al convento. Allí nos esperaba una más que cálida acogida por parte de los novicios y de su Maestro de formación, P.Wilmer Moyetones. Tras unas palabras de bienvenida en la Iglesia, pasamos al patio para hacer un momento de oración y de reflexión.

A todos (profesores incluidos) nos pusieron al entrar unas pegatinas con el logo agustino-recoleto del corazón con diferentes colores y con nuestros nombres. Nos dividieron en grupos según el color y comenzó la Dinámica. En este momento vino a darnos la bienvenida P.Francisco Javier Jimeno, el prior del convento, para decirnos que esta era nuestra casa y desearnos unas buenas convivencias. Nos explicaron que octubre era el mes de La Misión y el lema que el Papa Francisco había creado en esta ocasión “Bautizados y enviados”. La dinámica consistía en hacernos reflexionar sobre el significado de ese compromiso y para ello, los novicios, muy ilusionados e implicados nos asignaron a cada grupo un continente y nos mandaron a hacer una interpretación “artístico-creativa” del significado del lema. Ellos mismos nos ayudaron y juntos hicimos un trabajo más que aceptable para el tiempo de que disponíamos. Hubo de todo: representaciones teatrales, canciones rapeadas, dibujos… Después, mediante otra dinámica con globos nos hicieron comprender que para nuestra Misión de vida es fundamental el ingenio y sobre todo el vivir en comunidad. Concluimos leyendo todos una bonita oración y cantando la canción “Alma Misionera”. Los novicios no cejaron de insistir hasta que todos la aprendimos.

Después de este momento tan bonito y especial y ya todos ambientados, en dos grupos pasamos a conocer las instalaciones del convento con dos guías muy especiales: el P. Prior y el P. Joaquín. Con todo el cariño, ambos nos enseñaron su casa y explicaron su historia. Lugares emblemáticos: el claustro; el huerto, que estaba precioso y que maravilló a los alumnos (para algunos era el primer huerto que habían visto en su vida); y la capilla de San Ezequiel Moreno con esa talla tan especial, que para el P.Joaquín es la que más fielmente retrata el rostro del Santo.

Llegó la hora del almuerzo y todos pudimos disfrutar de unas sabrosas manzanas recién cogidas. Comenzaron las dinámicas preparadas por nosotros, que este curso versaban sobre el lema del curso “Da lo que tienes para poder recibir lo que te falta” y sobre otras frases emblemáticas de San Agustín, que sorprendieron muy positivamente a los chicos, por su belleza y profundidad.

A las 13:30h paramos para comer. Es el momento en que los alumnos disfrutan de ese tiempo libre en las instalaciones del convento para comer, jugar o simplemente disfrutar del silencio que reina en todo el lugar. Los profesores pasamos a comer al refectorio con la comunidad disfrutando de un momento muy emotivo puesto que era el cumpleaños del P. Francisco (75 años) y por lo tanto, terminamos cantando al homenajeado no solo el “Cumpleaños feliz” en cuatro idiomas sino varias canciones (jotas incluidas) que muchas de ellas los novicios ya conocían a pesar de que gran parte de ellos son brasileños y tienen una dificultad mayor con el idioma.

A las 15:00h volvimos a las actividades con nuestros alumnos y había que darse prisa, porque a las 16:00h habíamos quedado con los novicios y algún que otro fraile para hacer un partido de fútbol y de voleibol simultáneos. Los equipos de fútbol fueron novicios contra alumnos/as y los de voleibol, mixtos. Ganó en voleibol el equipo azul, por cierto.

Bonito broche para un día especial de convivencias, que sin duda ninguno de nosotros olvidaremos. Gracias por esa acogida tan estupenda año tras año. De momento, os esperamos en Zaragoza en el Colegio Romareda y volveremos el curso próximo si Dios quiere.