Italia 2019

El 11 de abril, los alumnos de 1º de Bachillerato iniciamos nuestro viaje de estudios a Italia. Era algo que habíamos estado esperando durante buena parte del curso (diríamos que incluso del resto de nuestra etapa escolar), y podemos decir que ha sido una experiencia magnífica e irrepetible que recordaremos durante todas nuestras vidas.

Nuestra primera parada fue en Roma, capital de la región del Lacio y de Italia. Nuestro primer día en Roma fue muy activo. Por la mañana, visitamos San Pablo Extramuros, una enorme Basílica considerada una de las más antiguas de Roma así como una de las de mayor extensión. Después, vuelta al autobús para ver las Catacumbas de San Calisto, cementerio oficial de la Iglesia de Roma en el S.III. Tras una visita guiada bajo tierra, tiempo para comer en un entorno histórico como el Circo Máximo, donde se celebraban las carreras de cuádrigas, albergando hasta 300.000 personas, una cifra impresionante para la época. Tras reponer fuerzas, tiempo de visitar el Coliseo, uno de esos puntos marcados en nuestras agendas para conocer su historia y, por supuesto, alimentar nuestras redes sociales. El trayecto continuaba, y tuvimos oportunidad de ver numerosos lugares de interés eclesiástico, cultural y pictórico. Un día agotador pero plenamente satisfactorio.

El segundo día teníamos un lugar claramente reservado. Tras entrar en la Plaza San Pedro y poder observar su columnata y la preparación de la Misa del Domingo de Ramos, entramos en los Museos Vaticanos. Tras la excelente explicación que nos dio el Padre Jesús Rada, cada uno pudimos detenernos en aquellas salas de mayor interés. No obstante, si hay un lugar que nadie puede perderse allí es la Capilla Sixtina, obra cumbre de Miguel Ángel y estancia más reconocida de todo el conjunto palaciego. Tras salir de ahí, muchos de nosotros pudimos subir a la cúpula de San Pedro, lo que exigió a nuestras desgastadas piernas un esfuerzo considerable. Mereció la pena, sin duda, por poder observar la Basílica desde la parte más alta y por tener una vista panorámica de Roma en todo su esplendor. El día terminó, como todos los demás, en Piazza Navona, que se convirtió en lugar de encuentro para todos nosotros en nuestros días en Roma.

El tercer día por la mañana acudimos a la Misa del Domingo de Ramos en el Vaticano. Además de conseguir unos preciosos rosarios, pudimos seguir toda la celebración libreto en mano y participamos de la misma activamente. A la conclusión, el Papa Francisco pasó a escasos metros de donde nos encontrábamos, lo cual causó gran emoción y expectación.

Tocaba hacer las maletas y dejar la Residencia, y lo hicimos para poner rumbo a Florencia. Sin embargo, hicimos un alto en el camino en la ciudad de Siena, ya en la Toscana. Su maravillosa Piazza del Campo, lugar de encuentro en la ciudad y donde también encontramos el Campanile. Dicha plaza alberga igualmente el Palio, una carrera de caballos en la que tienen cabida representantes de los 17 distritos de la ciudad. Entramos en su Catedral, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, y tras un tiempo de descanso y fotografías, seguimos nuestro camino a Florencia.

A nuestra llegada, el autobús nos dejó en el Piazzale Michelangelo, desde donde se tienen algunas de las mejores vistas de la ciudad. Desde allí, caminamos hasta el otro lado del río Arno y nos dirigimos al lugar donde cenaríamos, no sin antes situarnos en el Museo de los Uffizi, la catedral de Santa María del Fiore y el Baptisterio, lugares que veríamos el día siguiente. Los itinerarios del día siguiente fueron diversos. Unos optamos por entrar al convento de San Marcos, donde se encuentran unas fantásticas pinturas de Fra Angélico. Otros hicimos fila en la Academia para no perdernos el David de Miguel Ángel. También hubo tiempo para entrar al Museo de los Uffizi, donde Caravaggio tiene una sala que nadie debe dejar de visitar. Día completo marcado por el arte y la historia.

Ya a miércoles, nuevo cambio de ubicación. En este caso, nuestro destino era Venecia, aunque como en días anteriores, aprovechamos para hacer una escala. Ésta tuvo lugar en Pisa. Fue una estancia breve pero intensa, ya que además de sacar las clásicas fotos sujetando la Torre, tuvimos oportunidad de entrar en la Catedral de Santa María Asunta y de ver el Baptisterio. Cuando acabamos, salimos hacia Venecia, donde un atasco nos retrasó, pero nada impidió que hiciésemos nuestra primera visita a Plaza San Marcos. Después, cena conjunta y camino al hotel, ubicado en Marghera. El día siguiente salió espectacular. Sol de justicia que nos permitió cumplir uno de nuestros deseos: montar en góndola. La ciudad de los canales nos acogió a la perfección, y desde luego la disfrutamos enormemente. Avanzada la tarde, vuelta al autobús para poner rumbo a Milán, si bien la noche la hicimos en Montichiari.

Era el fin de nuestro viaje, y Milan fue lugar de las últimas compras, de visita a la Galería y al Duomo. Una vez finalizado nuestro trayecto y tras un retorno satisfactorio, solo nos queda agradecer al Colegio la oportunidad brindada y recordar este viaje durante el resto de nuestras vidas.