¡En marcha a Javier!

Con el tradicional lema, un grupo de profesores y alumnos de los colegios de Agustinos Recoletos de Valladolid y Zaragoza, nos pusimos en marcha para participar y vivir un año más, la peregrinación al Castillo donde nació San Francisco Javier.

Tras un breve viaje en autobús, donde pudimos reencontrarnos con los compañeros, llegamos hasta el Santuario de Santa María la Real de Ujué. Allí realizamos una oración a la Virgen y le cantamos. Comenzando así nuestra peregrinación. Le pedimos ayuda tanto para la caminata de ese día, como para nuestra peregrinación diaria en la vida. Tras besar la medalla y una visita al santuario, almorzamos por los alrededores aprovechando el día tan bueno que estaba.

Proseguimos en el autobús hasta la localidad de Aibar, desde donde iniciamos la caminata tras el crucifijo y la bandera del colegio. Llegados a Sangüesa, saludados por la aguja de la torre de Santa María y asombrados un año más con su pórtico, disfrutamos de la comida sentados a la sombra de los árboles del jardín de los PP Capuchinos. Todos compartimos los alimentos que llevamos. Pudimos saludar a mucha gente con la que coincidimos todos los años, incluso a los novicios que desde Monteagudo también se sumaron un año más a la Javierada junto con peregrinos de toda España.

Llegadas las 14.30h nos pusimos de nuevo en marcha hacia el Vía crucis, bajo un sol más propio de junio que de marzo. Durante los 8 kilómetros que separan Sangüesa del Castillo de Javier, fuimos siguiendo por la megafonía que pone la organización las 14 estaciones de esta entrañable oración, que nos fue templando y predisponiendo para la celebración de la Eucaristía en la explanada del Castillo. Este año, el trayecto fue duro por el excesivo calor que hizo. Tras la emoción que se siente al llegar a la meta, ver las torres de la fortaleza, escuchar las campanas, y juntarnos con tanta gente devota, participamos de la Eucaristía celebrada por el Arzobispo de Pamplona.

Finalizada la misa, tuvimos una sorpresa. Vinieron a saludarnos dos ex alumnos del colegio, que ya han comenzado sus caminos profesionales: Elías Gavín, que estudia en el Seminario de Vitoria y Guillermo López de Silanes, quién acudió con la academia militar de Zaragoza.

Entramos rápidamente a la Basílica a ver al Santo y venerar su reliquia. Merendamos un poco junto al río y nos dirigimos al autobús para regresar a Zaragoza. Hicimos una acción de gracias a Dios por la jornada que pudimos vivir y nos despedimos con la mirada puesta en la Javierada del próximo año. Sin duda y como ha publicado la organización, fue una Javierada histórica: 25.000 peregrinos, 233 autobuses, 3252 turismos y Dios con todos nosotros.